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Una historia de David Ospina a Faryd Mondragón

Presente y futuro del arco en Colombia trabajan como equipo en el Mundial de Brasil.

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16 de junio 2014 , 09:56 a. m.

Es como trabajar con tu hermano mayor. Siempre puedes fallar, dudar, preguntar, ser tú. Porque ahí está él, con un consejo oportuno, con el mejor de los ejemplos. Así entienden David Ospina y Faryd Mondragón su relación en la selección Colombia, que regresa a un Mundial después de 16 años de ausencia. Ambos son pasado y presente en el arco nacional.

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“Se lo he dicho ya (a David). Mondragón, Calero, Córdoba, Higuita, todos tenemos que quedar en la historia, nosotros quedamos atrás y él, a partir de ahora, escribe su propia historia. Y lo hace muy, muy bien”, dice orgulloso el maestro, que así, sin asomo de duda, pasa la llave del arco colombiano a las manos del muy talentoso Ospina.

“Para mí es un orgullo trabajar con Faryd, es un gran apoyo y toda su experiencia la pone al servicio de la Selección. Hay que aprovechar todo lo que él nos puede aportar en un campeonato del mundo. Sus consejos nos sirven y siempre nos van a servir mucho”, había dicho el arquero del Niza sobre su trabajo diario con el más veterano de los futbolistas en la Copa de Brasil 2014 y ese cambio generacional que ya se produjo.

Respeto, esa ha de ser la clave del trabajo entre ambos. Se les ve casi siempre juntos, un poco cómplices, se ve a Faryd haciéndole bromas cuando se le cuela un balón en una práctica y se ve a David corrigiendo cuando el gran hermano se aproxima.

Entre alumnos y maestros, también Óscar Córdoba tiene algo que aportarle al hombre que toma el relevo en el arco colombiano. “Que no mire hacia atrás. Ya nosotros fuimos, ninguno juega. Ahora es su experiencia y su imagen la que los chicos ven, es a él a quien quieren emular”, dice el hombre que cuidó la puerta en aquel torneo de 1994 en el que fuimos favoritos.

Córdoba y Mondragón reconocen en el nuevo dueño de su puesto una gran virtud: “Él es muy maduro, sabe de su responsabilidad, somos grandes amigos y tenemos un buen grupo de trabajo, por eso los triunfos de todos nos hacen muy felices”, afirma Mondragón. “No tengo consejos ya, sólo que sea él, como lo ha venido siendo hasta ahora”, añade Mondragón.

Así, con David Ospina escribiendo su propio libreto, pasa la página en el arco de Colombia. Alguna vez Lionel Messi se deshizo en elogios para el hombre que por la eliminatoria se lo atajó todo, cada vez que se abre el libro de pases en Europa suena su nombre y está en la estadística que su trabajo ha sido fundamental para que Colombia esté hoy en jugando un Mundial. Es otra generación, otra manera de abrirse camino. Es la era de David. 

Jenny Gamez
Enviada especial Brasil

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