El primer ministro británico, Gordon Brown, que también es escocés, y el director del comité organizador de Londres-2012 Sebastian Coe abogaron en el pasado porque Ferguson fuera nombrado al frente de un equipo británico.
Ambos esperaban sobre todo que su nombramiento atenuara la enérgica oposición de buena parte de sus compatriotas a la creación de una selección británica.
Aunque recordara que "cada país tiene su identidad" y emitiera dudas sobre las posibilidades de que ese proyecto llegue a buen puerto, Ferguson se pronunció personalmente a favor de la puesta en marcha de un equipo que agrupe a galeses, norirlandeses, ingleses y escoceses.
Londres
AFP