Nadie les dijo a los chicos del Ajax que su ímpetu podía terminar en derrota. Nadie les advirtió que había que defender los resultados, no jugar siempre con esa alegría, que debían cuidarse, limitar los riesgos. Se enteraron en la revancha de la semifinal contra Tottenham, un partido loco que era para los holandeses a diez minutos del final y que acabó siendo para los ingleses, más experimentados, desconfiados y luchadores, que se quedaron con el tiquete a la final de Champions gracias a un triunfo 2-3 que fue premio para el veterano y castigo para el soñador.
Saltos, brincos, euforia, incredulidad hubo en la celebración de Tottenham. Los nenes del Ajax no pudieron siquiera levantar la cara, cubierta e lágrimas, del césped. Un primer tiempo todo para su ilusión, se fue al hoyo en un complemento intenso, medio demente, muy al estilo de la Champions, que coronó al Tottenham y a la inspiración de un brasileño.
Con la misma altanería de todo el torneo, los chicos holandeses salieron a comerse la cancha desde el pitazo con Tagliafico. No iban a esperar mucho para celebrar pues, al minuto 4, De Ligt, el capitán de la cara de niño, se levantó entre los centrales y de cabeza venció a Lloris. Pronto sonreía la gente en la tribuna.
Como pasó antes en Madrid y en Turín, la pelota fue, con esa asombrosa combinación de velocidad y precisión que solo logra Ajax, de una punta a la otra sin que Tottenham lograra interceptarla.
Son intentaría, sin éxito, castigar a Onana pero el remate se iría desviado y al 29 tuvo el segundo Tadic, en una gran jugada individual, superando al marcador y sacando un remate que salió muy cruzado.
Y vendría el show de magia de Ziyech al 35, justo cuando empezaba a asentarse el Tottenham: velocidad y precisión en la salida, pase atrás, remate furioso del talentoso zurdo y gol, qué gol, GOLAZO.
Al descanso se iba la gente feliz, sin saber que el complemento traería una altísima dosis de angustia.
Un gran pase de Eriksen a Dele Ali terminó en el intento de este último de vencer a Onana, quien protegió su palo con la vida y frustró el intento de sacudida del Tottenham. Primer aviso arrancando el complemento.
El premio a la fe de Lucas Moura fue el descuento al minuto 55, una entrada al área rival con tal fiereza que ningún marcador logró frenarlo. Se acercaban los ingleses pero aún estaban a dos goles de soñar con otro milagro como el de Liverpool en Anfield.
La confusión, que alguna vez iba a pasarles factura a los jovencitos holandeses, duró cuatro minutos, exactamente el tiempo que tomó Lucas Moura para un nuevo castigo: Onana tapó el primer intento de Llorente, se refundió la pelota en la selva de piernas y apareció de nuevo el brasileño para clavar el segundo con otro tremendo remate. ¡Y había rumor de remontada!
Al 62 el zurdo Ziyech tuvo el que debía ser el gol de la tranquilidad pero se fue a centímetros del palo izquierdo de Lloris. Y claro, como falló la suya Ajax, sufrió el contragolpe que por poco es el triplete de Lucas Moura, el que clasificaba a Tottenham por gol visitante.
El espíritu británico despertó en esa última media hora cuando alternaron opciones claras Son, Alderweireld y Vertonghen, quien la estrelló en el palo al 87, ahí donde también se estrelló el intento de Ziyech al 79…. Y era un partido para ver de pie cuando subió Lloris en el tiempo extra buscando un cabezazo después de salvar sendas opciones de los holandeses para liquidar el juego.
El miedo cundía en casa del Ajax y Lucas Moura les mostraba la cara de la derrota: gol agónico, al minuto 95, rápida reacción y remate de afuera, imposible para Onana… Los cuerpos de los chicos maravilla tirados en el césped eran el resumen del dolor, el reflejo de una lucha sin cuartel que los dejó sin premio.
Habrá final británica de Champions en el Wanda Metropolitano. Y allí habrá un colombiano: Dávinson Sánchez. Es cierto que Ajax ofreció mejor espectáculo en todo el torneo, que Tottenham supo propinar los golpes certeros en el momento justo, que la juventud pasó factura, pero al final el marcador dice que ganó 2-3 el equipo visitante y que tiene licencia para soñar con La Orejona. Todo lo demás es anécdota…