Las autoridades adelantan las investigaciones tras la gran explosión que sacudió este martes a Beirut y que dejó al menos 100 personas muertas y más de 4.000 heridos.
Según las primeras pesquisas, la explosión fue provocada por nitrato de amonio, una sustancia utilizada como fertilizante que también puede ser empleada como explosivo, y de la que se habían guardado 2.750 toneladas en un almacén del puerto de la capital libanesa.
Según el diario inglés The Telegraph, la sustancia podría provenir de Rusia y se habría trasladado al almacén en 2014, tras ser incautado a un barco con bandera de Moldavia que fue declarado no apto para la navegación.
Según la fuente, el barco, propiedad del empresario ruso Igor Grechushkin, trasladaba el fertilizante de Georgia a Mozambique, pero tuvo que detenerse en la capital del Líbano por un problema técnico.
Se trataría entonces de un accidente y no de un acto de terrorismo, como se especuló en un comienzo.