Dice la frase ‘escoba nueva, barre bien’, parece que se aplicó a este Atlético Nacional, que, sin el cuerpo técnico anterior de Juan Carlos Osorio con Pompilio Páez, logró encontrar nuevamente el triunfo, un camino sinuoso, donde hacía cinco partidos se habían perdido del rumbo. Alejandro Restrepo como un GPS, logró orientar a los verdolagas, quienes sin mucho que les sobrara sobre Deportivo Pasto, cortaron esa racha de 16 partidos recibiendo goles, además de afianzarse entre los ocho de la Liga. A continuación, cinco claves de esta alegría nacionalista en el frío domingo de Medellín.
Línea de cuatro: Con Helibelton Palacios como lateral izquierdo y Yerson Candelo como lateral derecho, quienes cambiaban con frecuencia de bandas, sumado a un joven como Yerson Mosquera acompañando a Diego Braghieri como centrales, fueron la fórmula ganadora para que Nacional lograra sacar el cero en su arco. Controlaron las transiciones del equipo Pastuso y aunque tuvieron errores en algunas entregas y en la elaboración del juego en inicio y salida, lograron resolverlo. Ese buen acompañamiento derivó en que José Cuadrado no estuviera tan expuesto y respondiera con un par de intervenciones de riesgo, comparadas a las que tenía en otros partidos.
Baldomero – Rovira como ‘doble cinco’: Bryan Rovira se dedicó a ser el filtro de Nacional, mientras que Baldomero fue más mixto, con pisada al área, tanto que logró marcar el gol del triunfo tras una recuperación suya. Ese tándem le dio resultados, sin perder tanto la marca sobre sus rivales.
Andrés Andrade, el ‘todocampista’: El ‘rifle’ es el socio de todos en Nacional, un jugador con mucha solidaridad y sacrificio. Arrancó como extremo, pero fue metiéndose en el juego como interior, ayudó en marca cuando no tenía la pelota y hasta se dio el lujo de atajar con su cabeza y sobre el final del partido, una pelota que tenía destino de gol. Con 22 partidos, es el único jugador del equipo que ha estado en todos los encuentros oficiales de este convulsionado 2020.
Sigue costando dinámica y profundidad: El primer tiempo fue un padecimiento antes que un dejo de virtudes. Nacional fue un equipo estático, predecible, sin ritmo y estrellándose a un muro defensivo del Pasto. Desperdiciaron varias jugadas a balón parado y hasta el segundo tiempo, tuvieron una sola llegada al arco. Sin embargo, en este encuentro lograron reaccionar antes que les marcaran, eso ya es un progreso.
Posesión efectiva: En la etapa complementaria y con el ingreso de jugadores como Jarlan Barrera y Estéfano Arango, Nacional logró sostener la pelota y que esta jugara a su favor. Comenzó a alternarla por las bandas, dejando de estar por el centro, gracias a eso llegaron los espacios que dejó su rival y por el cual pudo marcar el gol del triunfo.
Juan Camilo Álvarez Serrano
Corresponsal FUTBOLRED
Medellín
En twitter: @juanchoserran8