El apellido del gol

Opinión de Nicolás Sampero sobre la emoción de una anotación en el fútbol.

Nicolás Samper

Columnista Futbolred

Foto: A. particular

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28 de octubre 2020 , 09:54 a. m.

La expresión me pareció buenísima y se la oí al gran Campo Elías Terán hace poco cuando, en medio de las imágenes de un gol de un futbolista de nuestro país, su celebración estaba enmarcada como es lógico, en el grito de gol, pero después en la catarsis posterior que conlleva un momento de semejante tamaño emocional como el de marcar un tanto para un club.


Y digo que me cayó muy bien esa expresión usada por Campito porque la definición del apellido del gol es buenísima desde cualquier lugar por el que se le mire. Pensemos por un momento que todos hemos gritado no solamente un gol: miles de goles. Y la manera de lanzar el alarido -desde la óptica de quien va a la tribuna o está emocionado frente al TV viendo a sus guerreros- nunca va a ser la misma que usa un narrador porque jamás lo hemos hecho así. Lo nuestro no es extender la letra “O” hasta generar un Guinness Record, sino que hace parte más de la reacción natural de quien se siente completamente emocionado ante el momento de gloria, de ahí que todos los narradores tengan un mérito increíble a la hora de verse envueltos en medio de esa sensación porque alguna vez -por ejemplo si juega la Selección Colombia o el equipo de sus amores- siguen haciendo la misma rutina profesional de su oficio, escondiendo un poco sus verdaderos sentimientos o sus ganas de cantarlo de otra manera.


Entonces, a la hora de reflexionar sobre ese apellido del gol, varía mucho. Pensaba yo que, en tiempos de transmisiones desde el estadio y viendo algún partido de Millonarios, creo que pocas veces he dicho la palabra gol cuando un delantero azul es el que vence la portería rival. Recuerdo que para no dañar el relato del narrador -que era Antonio Casale- le pegaba tres puños de alegría al escritorio de transmisión y me tragaba la emoción, si es que nos encontrábamos dentro de la cabina.


La reacción en otros lugares -y ustedes perdonarán cierta crudeza porque estamos hablando de lo que escupe el alma- es la de usar la expresión “¡Vamooooooos!” (que es la palabra que reemplaza “gol”, acompañado por lo general y si las circunstancias son sumamente efervescentes con un acentuado “hijueputa”. La combinación es “¡Vamoooooos hijueputaaaaaaaaa!” que a su vez va acompañada de una positiva rabia que me es imposible explicar. Es una sana ira, que no va con sonrisa por supuesto, porque es ira, pero sana.


No sonrío y no digo gol. Raro. Eso sí, el apellido sigue siendo el mismo y creo que el más popular a la hora de hablar de un sentimiento que llega puro al corazón.


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