Es Junior, pero puede ser Senior

Opinión de Tito Puccetti sobre el estilo de juego del Junior de Barranquilla.

Tito Puccetti

Tito Puccetti, columnista de Futbolred.

Foto: Archivo particular

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11 de diciembre 2018 , 10:17 p. m.

Por Junior de Barranquilla siempre he sentido admiración. Yo respeto a todas las formas de jugar y los ADN de todos los clubes de fútbol, pero la admiración, que es diferente a ser fanático, sólo se le tiene a ciertas alineaciones que independientemente de la camiseta logran realmente emocionar con fútbol. Me gusta, por encima del resultado, la forma en que se triunfa. Y si algo han tenido en común los equipos ganadores del equipo de la ‘Arenosa’, es que han jugado muy bien. Sólo para poner un ejemplo, el campeón de 1993, tenía al ‘Pibe’, Pacheco, Mackenzie y Valenciano. Este fue uno de los equipos que logró seducir jugando y ganando.


Vuelvo a repetir, jugar a la defensiva, limitar al rival y apostarle al contra golpe y a la pelota quieta es totalmente válido, pero no tener la pelota, no hacer más de tres pases seguidos en el último cuarto de campo, no es para emocionarse en mi forma de ver el fútbol. Así han salido campeones grandes equipos que se la jugaron por esta vía y no tienen discusión, sin embargo hay otra forma que conmueve y con esa se la ha jugado el Junior en su historia.

Pareciera que en Junior hay que jugar bien para ganar, una de la pruebas es que la marca del buen fútbol depende en parte si se alinea o no un diez, ese futbolista con gran técnica que marca los ritmos del partido y crea los espacios. No es gratuito que en Junior jugaron y sólo para nombrar algunos, Carlos Valderrama, Víctor Danilo Pacheco, Giovanni Hernández, Omar Pérez, el paraguayo Ferreira, Macnelly Torres, Edwin Cardona, Sherman Cárdenas, y en los 80 Carlos Babington.

En el Junior de hoy juega Jarlan Barrera que puede ser un heredero de ese futbol de fantasía, pero yo me atrevo a decir que el conductor con acierto y magia es Teófilo Gutiérrez y Jarlan es un volante ejecutor, más media punta que el diez de antaño.

Sin importar estas distribuciones de tareas, el Junior de Comesaña juega bien, y cuando no lo logra, lo intenta. Y en este par de finales se enfrentó a dos equipos muy diferentes. Al Parananse, recio, defensivo, bien trabajado entre líneas y en distancias de jugadores y contragolpeador para intentar hacer daño, y al Medellín, un equipo más parecido al mismo Junior.

Hago parte de los que siguen la teoría de que los equipos que juegan a no tener la pelota, a defenderse, sólo les queda el resultado, mientras que los que intentan jugar y aprovechar la fantástica sensación de tener la pelota, les queda el intento de irse a la casa con la sensación de que le cumplieron al sector de la tribuna que valora la estética del pase, las filtraciones y las paredes.

Medellín por su parte, es un equipo que intenta jugar bien. Hay que valorar su propuesta pues en varias de sus administraciones intentó buscar jugadores de talento; no es coincidencia que el ‘Pibe’ Valderrama, ‘Pachequito’, ‘Gio’ Hernández y Omar Pérez, hayan vestido las dos camisetas.

Ahora, si Junior ha tenido tanta inversión, ha jugado bien, ¿por qué hasta ahora disputa su primera final internacional? Yo creo que en Junior no hubo paciencia, no se respetaron los procesos y si se le hubiera permitido perder en el corto plazo a algunos técnicos, a la larga hubieran podido ganar un par de Libertadores. Pero eso es incomprobable, el Junior será un equipo ‘Senior’ en resultados, estoy seguro, pero en propuesta hace rato se graduó de equipo que juega a lo grande.

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