Francisco Maturana es, sin duda alguna, un hombre que tiene una intrínseca relación con el fútbol argentino. Allí tiene muchos amigos, además de la recordada victoria por 5-0, su paso por Colón y Gimnasia, y la comparación que hacen en Colombia entre él y José Pékerman.
El chocoano habló sobre toda esta relación con el fútbol argentino en una extensa entrevista con La Nación en la que dejó ver el gran cariño que tiene por el fútbol de ese país.
LN: Hace unos días, Valderrama dijo que tras el 5-0 en el Monumental se agarraron una gran borrachera en el hotel. ¿Fue difícil gestionar ese triunfo histórico, seguir con los pies sobre la tierra? Incluso por lo que ocurrió deportivamente en el Mundial 94.
M: Después de ese partido, sin hablar nada de lo futbolístico, yo les rendí tributo a la amistad a los jugadores. Sabía que en el hotel había mucha gente celebrando con razones. Yo no bajé al hall del hotel. A mi habitación llegaron el Polaco Semenewicz, Raúl Navarro y Oswaldo Palavecino, gente que me acompañó en mi carrera de entrenador y me aportó cosas. Me quedé conversando y tomando un whisky con ellos. No hubo una celebración organizada por la Federación, todos tenían libertad para hacerlo personalmente. Algunos salieron, otros se quedaron. En lo futbolístico de ese 5-0, yo no escuché a ningún jugador ni a alguien del cuerpo técnico hablar desde la soberbia. Nunca. Para nosotros fue un partido por los puntos para la clasificación. Nada más. El resultado fue anecdótico. Yo nunca creo que las victorias hagan daño, para eso se trabaja, para ganar. El tema es la interpretación que le damos a las derrotas. En Colombia, ningún jugador, técnico o dirigente dijo que ya éramos campeones del mundo. Porque nosotros no tenemos historia para decir eso. Cuando uno llega a su mejor forma, lo que sigue es bajar. A nosotros nos agarró el Mundial '94 bajando. Nadie reparó en esa explicación. Algo parecido a lo que le ocurrió a la Argentina en el 2002, siendo un país que había sido campeón del mundo y tenía chapa para volver a serlo con ese equipo estratosférico de Bielsa, te mataba, te masacraba. Y nadie dijo que fue eliminado en la primera rueda por estar agrandado. Simplemente no estuvo en su nivel, y listo, no hubo escándalo ni dramas. Porque los grandes saben perder y los pequeños no saben perder. Nosotros, que no tenemos historia para decir que somos candidatos en un Mundial, no fuimos capaces de interpretar que los jugadores varían en su estado de forma, como lo dijo Bielsa y lo entendió toda la Argentina.
Uno de los partidos más recordados por los colombianos, el de aquel 5 de septiembre de 1993.
Foto: Archivo ETCE
LN: ¿Alguna vez Alfio Basile le hizo algún comentario de ese 5-0?
M: Nos encontramos al tiempo y me hizo un comentario jocoso, simpático, de charla informal, no amerita hacerlo público. Alfio es un tipazo. Yo disfruté más del partido táctico que le hicimos a Alemania en el Mundial 90 (1-1); con seis volantes atacamos más que Alemania. Valdano, Menotti, Ramón Martínez y Arrigo Sacchi me llamaban para conversar sobre lo que había sido nuestra predisposición para jugar. Ese partido sí amerita tenerlo entre lo mejor. En el 5-0 hubo momentos que los sufrí. Teníamos a Oscar Córdoba en un gran nivel y eso nos dio el aire suficiente para terminar 1-0 en el primer tiempo. Es más, creo que fuimos más superiores en Barranquilla, cuando ganamos 2-1. En Buenos Aires llegamos seis veces y metimos cinco goles.
LN: ¿Qué opinión tiene de la gestión de José Pekerman en Colombia?
M: A José le tengo un profundo respeto y admiración desde que fue futbolista en Colombia. Me orientó en algún momento a tomar decisiones. Como colombiano disfruté de su entrega y dedicación en la selección. Puso orden, inclusive con la prensa. Acá hay programas futbolísticos de radio desde las 6 de la mañana, y si uno no los atiende, te voltean. José impuso las ruedas de prensa, trató a todos por igual. Profesionalizó la comunicación, blindó al entrenador. Abrió una puerta que ojalá nunca se cierre.
LN: En la Argentina le fue bien cuando vino con la selección de Colombia en la Copa América 1987 y en el histórico partido de las eliminatorias. Pero tuvo un paso fugaz por Colón y Gimnasia. ¿Qué pasó, por qué no le fue bien?
M: Ay Dios bendito. Es una pregunta muy interesante. Yo siempre que salí de mi casa, lo hice con la intención de que iba a ganar. Le consulto. ¿Cuántas veces fue campeón Colón?
LN: Nunca.
M: Bueno, ahí fui yo. ¿Cuántas veces fue campeón Gimnasia?
LN: De liga, nunca en el profesionalismo.
M: Bueno, yo fui a dos sitios donde nunca se podía ser campeón. Y fui un técnico más en no conseguirlo. Yo dirigí al Al Hilal saudita, donde fue campeón el Pelado Díaz. Me decían que era el Real Madrid de Asia. Fui y obtuve dos títulos en un equipo que ganó mucho. En la selección de Costa Rica estuve nueve meses. ¿Qué había ganado hasta entonces? La Copa UNCAF, pues yo también la gané. A uno siempre lo recuerdan por lo que gana. Yo fui el primer negrito colombiano en ir a España, al Valladolid. ¿Puede ganar la Liga? Nunca, entonces me decían que había fracasado, pero en esa temporada yo me sentaba a hablar de fútbol con Johan Cruyff, con Fabio Capello. En la Argentina aprendí que solo se recuerda al campeón.
Francisco Maturana y Bolillo Gómez en el avión de regreso a Colombia tras ganar 5-0.
Foto: Henry Agudelo/Archivo ETCE
LN: ¿Le fue hostil el ambiente argentino?
M: No, para nada, yo amo al ambiente argentino. En la Argentina me siento más cómodo, reconocido y respetado que en Colombia. Llego a la Argentina y los muchachos de migraciones me brincan. Voy a Santa Fe y la gente me recuerda bien, los carros (automóviles) paran para saludarme; todavía me escribe gente de Santa Fe. No solo es ganar, sino la forma como quisimos ganar. Priorizamos el sentido de pertenencia y la identidad de la gente de Santa Fe. En Gimnasia, si hubiese fracasado, no seguiría en contacto con el Topo Sanguinetti o el dirigente Horacio Darrás. Si voy a La Plata puedo mirar a todos con la frente en alto y nadie me va a señalar. Es abrazo por acá, abrazo por allá. Solo tengo palabras de gratitud. Me hicieron sentir fuerte y siento que quedé en deuda por todo lo que me dieron. Mi paso por el fútbol argentino lo veo como algo que me fortaleció a muerte.
CLAUDIO MAURI
La Nación (Argentina)
GDA