El argentino tiene el viento a favor en Colombia y negarlo es ir contra la evidencia: pasó de ser el rey de los replanteos después de 'regalar' los primeros tiempos, a ser el nuevo genio de la planeación ante condiciones tan adversas como jugar en altura y luego rematar en el más asfixiante calor, siempre con los resultados a su favor. Nadie discute cuando se gana, nadie duda, nadie fastidia.
Tan favorable resulta todo para él que después de entregar el invicto en un partido con tantas complicaciones como ese que se perdió 1-0 contra Bolivia le llegó una goleada contundente, de rotundo dominio como el 4-0 contra la limitada Chile y de pronto las dudas sobre el manejo de la nómina se disiparon. 'Mejor corregir ganando', dicen los técnicos. Y Lorenzo parece destinado a resolver siempre en la más absoluta paz.
Manejo en altura
Las manos fueron a la cabeza cuando se conocieron los titulares de Colombia contra Bolivia en El Alto, a 4.150m de altitud. ¿Cómo le va a meter a James, que apenas suma minutos en Rayo Vllecano, semejante reto? ¿En qué piensa al arriesgar a Luis Díaz, que no tiene la menor huella de altura, en un partido en esas condiciones tan desconcertantes para él?
Y resultó que no se ahorró ninguno un solo esfuerzo, que el 10 incluso se mantuvo en el campo todo el partido y fue vital en la generación de juego, en la creación de casi todas las ocasiones claras que no terminaron en el fondo del arco por incapacidad de sus compañeros y que supo correr y hasta caminar en unas condiciones tan hostiles para cualquier deportista. La apuesta por un jugador sin continuidad y de 33 años era incertidumbre pura, pero otra vez Lorenzo se saldría con la suya.